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lunes, 29 de agosto de 2011

EL CICLO DE DAR




Los hermanos que están haciendo el Ramadan cumplen en este momento con los últimos días del ayuno, cuando se tienen la costumbre de pedir perdón por las malas acciones cometidas y se ofrece ayuda a las personas más necesitadas. A propósito de esto último, hacemos referencia a algunas palabras que Bapak expresó, y que nos permiten saber más acerca del sentimiento de la generosidad:

“Bapak, de hecho, ha comprobado por él mismo, hermanos y hermanas, que dar de ninguna forma significa perder. ¡Ni lo más mínimo! El que da generosamente, recibirá generosamente; o para decirlo de otra forma: si das no puedes perder. Lo que das se va pero volverá de alguna parte. Porque no existe nada que carezca de compensación. Algo puede que parezca que niega esto, pero no es verdad. Si dais, hermanos, no perderéis en ello, ¡no!, si dais se os devolverá.

“Por ello, no preocuparos si os desprendéis de algo. Por supuesto que Bapak no quiere incitaros a gastar vuestro dinero, ¡en absoluto!, pero vuestras necesidades, en vuestra adoración a Dios, requiere que combinéis ambos modos: Lo externo con lo interno, es decir, adoración a Dios con el trabajo en el campo social (...)”.

Pero a veces la ayuda la hacemos de un modo incorrecto y ante eso Bapak nos recomienda estar atentos: “Si damos ayuda a alguien no es seguro que lo beneficiemos. Si el que ayuda o aquél que es ayudado está en culpa, la ayuda podría ser un veneno para el receptor. Un proverbio indonesio dice "Ayudar es necesario pero tienes que saber hacia dónde va la ayuda y para que propósito está siendo utilizada". Porque pudiera ocurrir que le dieras dinero a alguien porque te compadeces de él, y lo mal utilice. Puede que lo gaste en armas que pueden ser utilizadas para matar. En este caso, ¿de quién es la culpa? Tuya. Si tú das dinero a alguien porque te compadeces, él acepta el dinero y ¿a dónde va? A la mesa de juego. Se juega el dinero y cuando lo ha perdido se marcha apesadumbrado, ¿de quién es la culpa? Tuya”.

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